EL SITIO DE ESTANCIA DE BATHA

                    Con la referencia histórica de P.J. Bakewel en su obra Minería y Sociedad en el México Colonial podremos entender en que consistía un sitio de estancia.

                    A lo largo de los nuevos caminos pronto se establecieron posadas que servían tanto de refugio como de alojamiento a los tramos mas despoblados y a veces contaban con una guarnición y estaban fortificados en prevención de asaltos contra los viajeros. Estas posadas estaban a cargo de los indígenas, terratenientes y, en algunas ocasiones, de congregaciones religiosas. Don Antonio de Mendoza distribuyo libremente en 1550 muchas mercedes de tierras para el establecimiento de estas posadas. Cristóbal de Oñate, por ejemplo, recibió licencia para establecer un mesón el 2 de mayo de 1550, el cual debía ser construido en el nuevo camino a Zacatecas. La troje,  hoy en día se encuentra intacto. La bóveda presenta unas dimensiones pocas veces vistas en lo que se refiere a este tipo de construcción, bien puede confundirse con una capilla. Mide veinte metros de largo, diez de ancho y seis metros en su parte más alta, como decía su estado es magnífico y con poco de paciencia e imaginación un gobernante puede establecer algún local de interés social.

                    En todo el techo se observa unas horadaciones que permitían la entrada de los rayos solares y a la vez ventilaban el espacio. No existe en todo claro algún pilar o columna que soporta aquel volumen y eso lo hace mas admirado, si consideramos los materiales de cal y canto que se empleaban en aquellos tiempos. En lo que se refiere a las paredes laterales se encuentran  una ventanas en forma redonda o claraboyas aún protegidas con un cuadriculado metálico y al frente la muda presencia de unos esqueléticos maderos de los que presumiblemente algún día fue el portón principal, coronado por una marquesina que es continuación de la bóveda.

                    Es discutible aún la verdadera función de esta hermosa joya de la arquitectura popular, ya que algunos solamente la consideraban como troje, o sea el sitio donde se guardaban los granos otros como bodega o almacén de las mercancías que se transportaban. Pero otros con justificada razón insisten que además hacia las funciones de alhóndiga, o sea una casa pública destinada para la compra y venta de mercancías. Esto es razonable si consideramos que dicha construcción se encuentra en el trayecto del camino real México-Zacatecas y que era el sitio propicio para que los comerciantes de algunas villas como la de Hueypoxtla, Atitalaquia y Tula, pudieran proveerse de sus mercancías.

                    Se encuentra en poder de los autores el testimonio del sitio de estancia concedido a Don Lorenzo de Aguilar en términos del pueblo de Atotonilco rubricada en el mes de agosto de 1589, que da fe del Sitio de estancia antes aludido.

                    Cuando la cultura indígena es abatida casi en su totalidad por los españoles, se mezclan las artes en nuestro país se impone un matiz especial, tanto en la música, en la literatura, y en las artes plásticas. La expresión se tensa y se violenta entre dos extremos sensibles, lo indígena por un lado y lo europeo por el otro; pero al final ambos se funden y surge un arte original, rico en expresiones, aunque híbrido en su corazón.

                    En Atotonilco existen autenticas joyas del siglo XVI, que iconográficamente merecen especial atención. La parroquia de Santiago Apóstol, la capilla del panteón de ese mismo lugar y la capilla de Zacamulpa, todas ellas con peculiaridades dignas de mención.

                    Iniciaremos por describir la iglesia de Santiago Apóstol.

                    Es esta una sobria construcción franciscana del siglo XVI, cuyos originales motivos modifican la típica arquitectura indígena y sostiene la peculiaridad de los principales templos existentes en el Estado de Hidalgo como son los de Zimapan, Actopan, Ixmiquilpan y Tula.

                    Para su construcción fueron utilizados materiales de la región como piedra caliza, recinto, cal y canto.

                    A excepción de la fachada cuya cantera fue traída de otros lugares.

                    Su forma, como la de la mayoría de las iglesias, es rectangular simulando una fortaleza, sus paredes laterales y posteriores están  sostenidos por unos contrafuertes simples góticos, todos ellos estéticamente delineados y bien elaborados presumiendo robusta elegancia.

                    En lo que respecta a la fachada de la iglesia, existen dos elementos arquitectónicos que por si solos hablan de la presencia indígena en esa obra, por parte desde el piso emerge el relieve, lo que sería la base de la torre, recordando las formas piramidales prehispánicas; y por otra, no existe una delimitación bien definida en los tres cuerpos Clásicos o arcos, como en la mayoría de los templos franciscanos. Aquí solamente se sugieren.

                    En la parte de abajo se encuentran la base de las pilastras, tanto del macro como de las que circundan la puerta principal, en cuyas bases en forma armónica se distribuyen en rítmico vuelo los querubines. Después se localiza la cornisa que divide la base de la jamba con la pilastra. Más arriba se encuentra en ambos lados la concha de la gracia de Dios y en la parte inferior peces o delfines como otra de las muchas representaciones de Cristo. Tomando como base la concha de la gracia de Dios, del lado derecho, se encuentra una hermosa escultura de San Pedro, esculpida en cantera rosa y bien conservada. En la mano izquierda sostiene la sagrada escritura y en la derecha las llaves que abren la puerta celestial. Del lado izquierdo, del mismo tamaño, material y estilo se encuentra la imagen de San Pablo, quien en la mano izquierda lleva el libro sagrado que contiene la palabra de Dios y con la diestra, este presto a defender el acoso del pecado. Por encima, los santos están rematados por dos doseles como elemento arquitectónico, decorativo y de protección. Son de estilo gótico y simbolizan la espiritualidad y grandeza que da la palabra de Dios. Todos estos elementos se encuentran rematados por un arco de medio punto liso por falta de imposta, sostenido por dos pilastras en cuyas jambas se presenta la fuente de la eterna sabiduría sostenida por una flora de helecho que parte de un grupo de frutas compuesto por un racimo de uvas que es la sangre de Cristo; una granada cuyos granos indican unidad en torno a la fe cristiana y una guayaba cuyo sabor agridulce simboliza diversos momentos de la vida entre lo agradable y desagradable.

                    Continua con la imagen de un angelito que es la gracia divina el cual sostiene a dos pelícanos, que es otra representación de Cristo (a cristo se le representa como cordero, paz y pelícano). En medio hay una flor de granada para manifestar "....La iglesia en torno a Cristo...." Uno de estos pelícanos pica a  la flor de granada y el otro al racimo de uvas, "....Porque Cristo derrama la sangre para el bienestar de la humanidad..."

                    Es menester mencionar que la flor de granada, con sus cuatro pétalos reafirma el sincretismo filosófico que concilia la mezcla del conquistado y del conquistador; del primero, el sentido místico del cuarto movimiento y el segundo reafirma el sacrificio de recabar sangre para ofertársela a Dios. Después, un angelito que se sitúa sobre la concha de la gracia que la cubre con el primer sacramento del bautizo.

                    Curiosamente, la jamba del lado derecho presenta los mismos motivos que la de la izquierda, a excepción de que en el lugar de querubín, presenta dos angelitos o infantes con rasgos completamente indígenas que entrelazando sus manos también sostienen la concha del bautizo.

                    Rematan el frontis un arco de medio punto con archivolta que guarda una gran variedad de querubines, encontrándose en ello un motivo digno de mención.

                    Por regular tanto los Ángeles como los querubines siempre representan un rostro de niño como símbolo de inocencia.

                    En ésta serie de querubines se observan tanto caras infantiles como de anciano, lo que manifiesta el respeto que el indígena profesaba a la vejez.

                    Posterior al desfile de querubines, también en forma de arco existe un follaje que fácilmente puede confundirse con el cordón franciscano pero su garigoleo lo desmiente.

                    Si observamos en general la portada, comulgaremos con la idea de que se trata de un típica portada del renacimiento, porque su estructura es autentica del siglo XV, recordemos que durante el renacimiento se toman los modelos grecorromanos con su base, columnata friso y alquitrabe. En Atotonilco los tres elementos se encuentran.

                    El friso nos hace recordar al Partenón.

                    En el segundo cuerpo se encuentra un hermoso rosetón; recordemos que dicho elemento arquitectónico es propio del arte gótico religioso aunque el renacentista lo utilizó muchas veces.

                    Hay ventana calada con adornos abierta en la fachada de la iglesia, que coincide con el eje de la nave, también se conoce como transepto porque es un elemento que divide a la nave del tiempo y es pozo de luz para el coro. Mitológicamente representa la rosa mística de la letanía lauretana que se traduce en "...consagración, divinidad y pureza...."

                    Pocos son los rosetones que existen en México, sólo se consignan el de Yucapixtla Morelos, Zacatecas y Atotonilco de Tula Hidalgo.

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