Amor Contra Fronteras (Historia Verdadera)

  Por Daniela Guevara desde USA         

     

           Finalmente había llegado el día tan esperado. Las escuelas llenas de niños y niñas acompañados por sus papas.  Los maestros nerviosos de que finalmente se vería el resultado de su gran trabajo. Los directores tratando de resolver los problemitas de último momento, y la escuela vestida de gala.

            El festival del día del Padre finalmente daría comienzo.

            Después de varios números, el maestro de ceremonias presento a la clase de 6to grado, quienes cantarían una hermosa canción sobre el día del padre. La primera estrofa fue grandiosa, los papas no dejaban de sonreírles a sus queridos hijos. Después, poco a poco después de llegar al coro, Angélica, una de las niñas más alegres de su clase, comenzó a soltar lágrimas, y con una tierna sonrisa voltio a ver a su mama, quien se encontraba sentada con su hermanito menor. Los ojos de Angélica expresaban más de mil palabras de amor, e hicieron que al público se le pusiera la piel de gallina. Su llanto empezó a ser más fuerte, ya no podía guardar ese dolor que sentía al cantarle a su papa.

           

             Tres meses ya habían pasado desde que su papa tuvo que emigrar a los Estados Unidos, pero ella aun no lo había olvidado. Se sentía triste y sin ilusiones de que el no pudiera estar con ella en el momento cuando mas lo necesitaba. Su llanto era la única manera de desahogarse, y el canto era la única manera de expresar su amor aunque el no la pudiera escuchar.

           

              Ahora veamos la misma historia del otro lado de la moneda.

           

             Antonio, el papa de Daniela, siempre quiso lo mejor para su familia. Estaba dispuesto a hacer lo que fuera con tal de ofrecerles lo mejor a sus hijos. Emigro a los Estados Unidos buscando otras oportunidades de trabajo. Familiares y amigos le platicaban sobre las grandes cantidades de dinero que se hacen en el extranjero, así que decidió sacrificarse por medio año para hacer un poco de fortuna.

 

            El día del Padre no era excitante para el como lo era para muchos otros papas. El se encontraba lejos de sus hijos, su cultura, sus raíces y costumbres. Ahora estaba en un lugar donde tenía que soportar el racismo y trabajo pesado.  La nostalgia invadió los corazones de Angélica y Antonio, al igual que sucede año tras año en los hogares donde el hombre de la casa tiene que recurrir a otros recursos para darles una buena vida a su hijos. Lamentablemente los mas afectados sin entender razones, son los hijos.

 Detrás del Sueño Americano

danielaux_guevara@hotmail.com

 

www.hidalguia.com

hidalguia@hotmail.com